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CORTIZO pone en marcha su nueva fundición en Mieres tras invertir 5,2 millones de euros

Padrón, (A Coruña) 4 de febrero de 2015.
Cortizo, primer fabricante y distribuidor de sistemas en aluminio para la arquitectura y la industria en España, ha puesto en marcha la segunda  fundición del grupo  en el polígono de Baíña, en la localidad asturiana de Mieres. La planta cuenta con una superficie de 6.000 m² y dispone de una capacidad de producción de 25.000 toneladas anuales de tocho de aluminio. Esta materia prima se suministrará directamente a los cinco grandes centros productivos del grupo situados en Padrón (A Coruña), Manzanares (Ciudad Real), Granadilla de Abona (Santa Cruz de Tenerife), Polonia y Eslovaquia. 

Con esta renovada fundición, Cortizo duplica la capacidad de autoabastecimiento de tocho de aluminio. En los centros de Padrón y Mieres se producirán un total de 43.000 toneladas anuales de materia prima. Además, la planta asturiana permitirá la fabricación de tocho en una nueva dimensión, el de 254 mm de diámetro. De este modo la multinacional gallega consigue producir tocho de aluminio de 5 medidas diferentes: 144, 153, 178, 203 y 254 mm. orientados a los diferentes perfiles y mercados de la compañía tanto en España como en el extranjero.

Tras más de un año de trabajos de rehabilitación, las antiguas instalaciones de Kerkus vuelven a lucir su mejor aspecto. Durante este tiempo se han llevado a cabo la renovación y adaptación de toda la maquinaria de la fundición, haciendo especial hincapié en los refractarios de los hornos. Parte de la cubierta de la nave ha sido repuesta, la instalación eléctrica substituida y las canalizaciones de abastecimiento han sido mejoradas.

En la puesta en marcha de la fundición se han invertido 1,8 millones de euros, a los que habría que sumarle los 3,4 millones de euros aportados para la compra. En total, Cortizo ha realizado una inversión de 5,2 millones de euros para la reapertura de una fábrica que, de forma inmediata, genera 15 nuevos empleos, cifra que el grupo pretende aumentar progresivamente según las necesidades de producción.

El proceso de fundición

Al igual que su planta de fundición de Padrón, las nuevas instalaciones de Mieres van a permitir que, a través de un proceso de reciclaje, Cortizo elabore tocho de aluminio para la fabricación de sus productos.En una primera fase, los recortes, despuntes, sobrantes, en definitiva, los restos de material procedentes de sus clientes y de sus delegaciones, son clasificados acordes a su tratamiento. Hecha la selección, se introduce el material en un horno de fusión a elevadas temperaturas para convertir los restos sólidos en aluminio líquido y se trasvasa a un horno mantenedor. En este punto, a una temperatura aproximada de 700°, se toman y analizan las muestras necesarias, añadiendo elementos de aleación, si fuese preciso, para conseguir la composición deseada.  

Es el momento de que el aluminio líquido comience a recuperar su estado sólido. Para ello se conduce por medio de canalizaciones a la mesa de colada donde se formarán los tochos a través de un enfriamiento con agua. Sin embargo, aún no serían aptos para la extrusión. Antes necesitan un tratamiento térmico a una temperatura fijada en un horno de homogeneizado. El proceso de fundición va llegando a su fin, tan solo resta un nuevo enfriamiento controlado en una cámara. Ahora sí, el proceso de reciclaje ha finalizado y el tocho ya está listo para ser cortado y su posterior embalaje. Desde Mieres emprenderá rumbo a las fábricas de Cortizo. 

Compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia energética

El aluminio al ser un material 100% reciclable permite que sus desechos puedan ser refundidos sin merma alguna de calidad de forma ilimitada. En su apuesta por la sostenibilidad,  Cortizo abre esta segunda planta de fundición que se une a la existente en la central de Padrón. El grupo cuenta con más de 2.100 puntos de recogida de sobrantes de aluminio procedentes de los clientes y de sus delegaciones en España y  el resto de Europa. Desde allí son transportados por una flota de camiones propia hasta los centros de fundido. Con este proceso se consigue el reciclaje de unos materiales que se convierten en tocho listo para ser extruido. Por lo tanto,  Cortizo tiene la capacidad de ofrecer sistemas de aluminio con un origen 100% reciclado, hecho especialmente valorado por algunas de las certificaciones medioambientales internacionales más destacadas como Leed o Breeam.El  responsable de fundición del grupo,  Santiago García,  asegura que “la puesta en marcha de la planta de Mieres es una apuesta por unos de los pilares básicos del grupo, la sostenibilidad y la eficiencia energética, ya que el aluminio de segunda fusión consume un  95% de energía menos que la producción de aluminio primario. Además, este trabajo  en conjunto de la división de reciclaje y las fundiciones  nos permiten cerrar el ciclo del aluminio sin generar residuo alguno”.
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